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Los poemas de Fenoglio, el rutero de la vida.

Fenolgio

"Feno"

Yo soy Roberto Fenoglio Almirante Brown.  Me dicen Feno, de ‘fenómeno’…

Nací en Avellaneda, pero crecí en la ruta. Desde el  día en que mi finada madre nos dejó, (Dios la tenga en la santa gloria).

Mi padre, rutero de sangre, me llevaba en su Scania con doble acoplado por todas las rutas argentinas.  Y así aprendí. La ruta es mi amiga, mi amante, mi vida entera.

Dos veces me enamoré, a las dos mujeres perdí. Tuve que elegir. Y yo…yo no puedo vivir sin mi ruta.

En mi tiempo libre escribo poemas. Este es uno de los tantos que escribí para Nadia, una Yugoslava hermosa de la cual me enamoré perdidamente. La conocí en la ruta 42, ella hacía dedo y la levanté. Enseguida nos dimos cuenta de la magia que surgía cada vez que nuestras miradas se entrelazaban.

Así fue que se quedó conmigo, viviendo y viajando en el camión durante seis meses y diez días…

El día que le escribí éste poema, me dejó….

Por fin el momento ha llegado
para confesarte mi pecado.
Muchos secretos he guardado,
todo este timepo, a tu lado.
Si te preguntas acaso,
quién es el que te ha besado,
sólo esta noche podré decirte,
que si bien he fantaseado,
jamás a ti podría más mentirte.
Sin embargo hoy me arrepiento,
de haber tenido ese tropiezo.
Es por eso, amada mía,
que con dolor te confieso,
no he besado a ninguna!,
aunque lo he disfrutado…
Hoy estoy lleno de bronca,
porque ellas me han dejado,
el amargo sabor de sus labios,
cuando al final de cada ruta,
me cobraban,…las prostitutas.
“Por fin el momento ha llegado
para confesarte mi pecado.
Muchos secretos he guardado,
todo este timepo, a tu lado.
Si te preguntas acaso,
quién es el que te ha besado,
sólo esta noche podré decirte,
que si bien he fantaseado,
jamás a ti podría más mentirte!.
Sin embargo hoy me arrepiento,
de haber tenido ese tropiezo.
Es por eso, amada mía,
que con dolor te confieso,
no he besado a ninguna!,
aunque lo he disfrutado…
Hoy estoy lleno de bronca,
porque ellas me han dejado,
el amargo sabor de sus labios,
cuando al final de cada ruta,
me cobraban,…las prostitutas.”
Y bue….
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Ponele ácido a tu vida

Dame un limón

Dame un limón

 

Quiero hacer un profundo agradecimiento a un ser maravilloso que  ha cambiado mi vida para siempre. Para mí hay un antes y un después de él.

¿Acaso alguien se dio cuenta de que todas las comidas feas se comen con limón?

Si no fuese por éste, no tendría sentido ingerirlas. Nada más desagradable y asqueroso que los chinchulines (aparte del mondongo) sin embargo, le echamos un poco de jugo y voilá!…Se convierten en una delicia incomparable. 

Lo mismo pasa con la rabas y el pollo, que aunque tienen su encanto sin aditamentos, no hay nada como unas buenas rabas con limón.

El “Lemon Pie” por ejemplo! ¿Qué sería de él sin el limón?…se llamaría ”Pie”?…¿Una torta con nombre de soquete?….¿No querés que la acompañe con té de orina matutina?….

Ni hablemos de las milanesas….si no hay limón directamente no las como.

Reconozco que suelo masticarlo cual naranja….y eso equivale a recibir un baldazo de agua fría sin aviso.

El punto es que salva todas las comidas.

 Hoy por ejemplo, me pasó que saqué del freezer un taper con lechuga y rúcula. Estaba hecho un masacote insostenible. Logré derretirlo pero quedaron todas las hojitas achicharradas y resumidas a su mínima expresión. Por supuesto que el sabor se fue con el hielo derretido.  Era una goma gigante…pastosa…babosa…sumamente desagradable.  Recordé las veces que le pongo limón al puré de papas, a las empanadas de carne y a la pizza fría para tomar con el café con leche, en aquellos tiempos en que llegaba a las 7 de la mañana después de las bailar toda la noche como una desquiciada.

Demás está decir que fue por eso que se me ocurrió exprimirle el jugo de un limón a la pasta de lechuga  y…magia! wooww!! Una delicia!!

También supe que se usa para potabilizar agua y sobre sus grandes beneficios estéticos.

¿Qué más le puedo pedir a esta gran fruta de árbol perennnnnnnnnnnnne?

Y así como tantas huecas vedetonas le agradecen de por vida a Moria Casán porque les enseñó a ponerse el conchero, yo también le digo GRACIAS AL LIMÓN.

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O que no.

         

          La delgada línea que divide la mirada del que pasa con la de

          aquella que te conoce.

          Pupilas que se encuentran y tal vez se miran.

          Una fue de paso, un obstáculo en el recorrido.

          Es curioso que lo puedas ver igual que yo.

          O que no.

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Hoy llueve y el piano…

“Esta noche vi llover…vi gente correr”…

El piano de Valdez, resuena en todos los rincones. Llueve adentro y duele.
A veces me callo y me duermo.
Pero la mayoría del tiempo no cesan las miradas, las palabras como ecos, sensaciones que incomodan…
Es el recuerdo constante, lágrimas que nacen en los sueños y me despiertan llorando.

El día continúa, como si nada. Como si no se hubiese roto el pedacito.
La gente ríe y me agradece. Les encuentro las sonrisas que cual mago les descubro más allá de la sorpresa.
Me retiran los aplausos. Y los vuelvo mi energía.

Pero vuelvo al piano insistente, que me envuelve en su ternura y con suaves golpecitos me despierta.
Y despierta ya no callo, y no cesan las miradas como ecos, las palabras que incomodan…