La Vecindá – Capítulo IV “La niña diabólica”


Mis vecinos abren un nuevo capítulo en esta novela de pura convivencia teatral.
En esta ocasión, tenemos el agrado de conocer a una diabólica niña (más bien pre-adolescente), que tiene, no solamente muchos problemitas mentales, sino que además, parece que su vida -YA-, es una mierda.
Gritando a pleno pulmón (irónicamente, como renaciendo cada vez), día a día, nos embellece el ambiente auditivo, con alguna de sus quejas. Estos gemidos, responden a problemáticas entrañadas en esas misteriosas hormonas propias de la pubertad.
Es decir, no estamos hablando de maltrato infantil, ni de una preocupación por el medio ambiente, o la bastardeada política Argentina. No.
Estas protestas, que están acompañadas siempre, (pero siempre), de un sollozo-casi-llanto y de unas AGUDÍiiiiiiSIMAS cuerdas que resuenan una y otra vez, de tal forma que casi puedo visualizar sus campanillas enrojecidas; no son más que lamentos argumentados por la nada misma. Sí.
Sus solicitudes son dirigidas principalmente a su señora madre.
Tal como un bebé recién nacido, que pide a puro llanto la leche materna. (Un caso de manual).
Algunas veces, también solicita imperiosamente, la atención de su (aparentemente inválida) abuela.
Frases como: “MaMAAAAAAAAAAAAAAAAAÁ!!!! YA TE DIJE MIL VECES QUE NO ME GUSTA ASÍ (keyword: “así”) EL CAFÉ CON LECHEEEEEEEEEEEEEeEeEeeeeeee” o bien, “AAABUEEELAAAAA!!! TRAE EL TRAPOOOOOO!!! NO VES QUE SE ME CAYÓ TODOOO!!??!”, o bien, “MAMAAAAAAAAAA DEJAME EN PAAAAAAZZ!!!! YO ACA HAGO LO QUE QUIEROOO!!! ANDA A INTERNARTEEEEEEEEEEE!”.
Y así, hasta el infinito punto rojo. Todo lo que se imaginen, va como piña.
Y nadie. Pero nadie, dice nada.
Nadie les chista, (como me chistan a mi, cuando me hago un té a la 1 am porque tengo insomnio).
Nadie aplaude gritando “a dormir nena que ya son las once” SIC , como me hacen a mi).
Ahora bien, los Domingos que juega Boca-River, el otro vecinito divino cuando se le canta bien el ocote, hace sonar una hermosa Vuvuzela.
Y saben qué?….No pasa nada.
La única culpable del “quilombo” en este edificio, soy yo.
Por qué?… Porque hago un ruidito con la cuchara en la taza por las madrugadas.
Que injusta es la vida.

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