Mi novela laboral – Capítulo VI – “El caballero del Zobaco”


Después de tanta insitencia y finalmente el pedido de “El úlitmo analógico”, he decidido que llegó el momento de presentar al tan temible caballero que ronda durante las mañanas en mi espacio laboral. Por suerte a la tarde tiene cosas más importantes que hacer.

Como ya lo describí en otra ocasión, hoy no quiero que falte ningún detalle así que voy a repetir si es necesario.

Por eso les cuento a quienes no lo saben, que éste señor tiene una forma muy particular de hablar. En principio diría que más bien grita entre ruidos extraños que con el tiempo descubrí se debían a su dentadura postiza.

Más luego, descubrí también que eso es lo que tanto le hace escupir…

Además de todo esto, (claro, porque no es mucho todavía), tiene una tos crónica muy “expectorante” (o bien “eSSpetorante” como diría él), producto de su decisión de dejar de fumar, hace algunos años ya. Por lo cual, tiene la -imperiosa- “necesidad” “deSScupirr todo lo que eSSpetoró”. Así es que, desde donde se encuentre, corre estrepitosa y torpemente hasta el tacho de basura que tengo detrás mío, a largar parte de su ser.

En el fondo, creo, es un buen tipo….@_@…..Okok….sigo.

Su forma de hablar, es extremadamente tosca…bruta, atropellada, feroz, sin escrúpulos, y siempre salpicada migas de pan, grisines, budín de chocolate o medialunas de manteca.  Y entre frases apuradas y polvorientas pero húmedas, entremete su “tic” apalabrado: “no me entendé lo que te quiero decí”.  (?¿) Todavía no sé lo que significa, porque lo mete en el medio de cualquier cosa que esté diciendo.

El tiempo lo aprisiona, sus mentiras le pisan los talones, los clientes lo tienen entre pinzas, no le creen sus excusas!, encabezadas casi todas con un “no me vas a creer lo que me pasó”.

Una vez, a una clienta con la que ya habíamos terminado de ultimar detalles para su catálogo, mientras se estaba yendo, ya encaminada en la vereda, nos dimos cuenta de que había olvidado su cartera. A lo que el caballero corrió en su búsqueda al grito de “GOOORRRDAAAA!!! GOOORRRDAAA!! TE OLVIDASTE LA CARTERAAA!!!”…Y sí…la señora era rellenita.

Un año tuvo que transcurrir hasta que por fin me llamó por mi nombre, mientras tanto me confundía con un varón: “si somo’ todos hombre’ acá” (?¿)… Cuando entendió que yo era mujer y que no podía seguir saliendo del baño después de orinar, sina abrocharse los pantalones hasta la puerta de salida (a la calle), o hablar de que tal o cual mina estaba “re buena” (cuando no está su esposa), por fin me llamó “Carlos, Javier, Fernando, Martín o Leo”.  Hace unos días, después de dos años, lo escuché decir mi verdadero y único nombre. Fue para pedirme diez pesos para pagarle al de la moto…

Ya he contado también, que va de cuerpo casi todas las mañanas, y cuando sale me pide que ponga “esse cossito que tené vó’…que sale humito”….Alegando sin ton ni son, que la noche anterior comió un bife que le cayó muy mal.  Demás está decir que todas las mismas veces, nosotros nos quedamos un rato laaaaaaargo en la puerta de calle, hasta que se va el olor putrefacto y podemos volver. Mientras que su esposa, entra y sale de ese mismísimo baño, como si hubiesen llovido rosas.

Quiero agregar, ya que estamos, algo “curioso” que sucedió el día de hoy. Mientras yo fumaba plácidamente bajo el sol en la vereda, o en la vereda del sol, como guste más…el señor se asomó por la puerta y me GRITÓ: “CHEE !!! TASSS MÁS GORRRDA VOOSS???…SEEEE, TAS MÁS GORRDA!!! ACÁ EN LO’ CACHETE SE TE NOTA, ASÍ “O.O” ….DOS O TRES KILO’ MÁSSS TENÉS EHH??–AFLOJÁ CON LO´SÁNGUCHEEEE, YO SÉ LO QUE TE DIGOO…MIRAME A MÍ!!!!”….

En fin. Demás está decir que todo el barrio se dió vuelta a observarme y yo no sabía si tragarme el pucho, salir corriendo a los gritos o dirigir mi puño hasta su cara.

En el capítulo 04 supieron del último acontecimiento con el señor en cuestión, y creo que con esto dicho ya no tengo más que contar.  Si hay más, imagínenlo. Sí…todo eso que se imaginan, está acertado.

A continuación, les voy a dejar un video, filamdo por mi misma un día al azar, simplemente apoyé mi cámara apuntando hacia atrás y cuando por fin pude observar lo que había grabado, mi asombro fue le mismo que uds tendrán a seguir.

Sólo quiero aclarar que las marcas de agua que se ven en la parte superior e inferior, es por mi compresor de video que el muy maldito me dejó ahí enchufados….  C ‘ est fini.

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4 comentarios en “Mi novela laboral – Capítulo VI – “El caballero del Zobaco”

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