SiNo


 

 

 

Es muy común en estos tiempos que corren, que cuando uno dice “SI”, es probable que (en general) estemos queriendo decir “NO”.

 ¿Cómo es esto? bueno, es muy sencillo.

Muchas veces, sucede que cuando estamos comprando un bife de chorizo y el carnicero (con sus sangrientas y cortajeadas manos) saca de su enorme frigorífico el cacho de carne, veamos que no está en buen estado. Sin embargo, en ese mismo instante aparece por detrás aquella vecina que tanto detestamos y a quien ni por muertos le daríamos la información que siempre está buscando.

Es en ese eterno minuto, nuestra mente comienza a correr a doscientas revoluciones por segundo e intentamos como primera instancia, cubrir parcialmente nuestro rostro con los lentes de sol aunque sepamos que afuera está más nublado que en Singapur. Claro que esta señora, sumamente entrenada para detectar intenciones, nos descubre de todas maneras. Y nos hace girar con su mano posada en nuestro hombro al grito de: “PEROOO MIRAAA QUIEEENN ESTA ACAAAAA???? COMO ESTAS QUERIIIDA?? TANNTO TIEMPOO??? TU PERROO?? TU GATOO??? TU MAMA??? TU TIA??? TU ABUELO???? VAS A COCINAR?? NO ME DIGAS!!?? POR ESO LLUEVE!!!” y así sucesivamente.

Este tipo de señoras, generalmente llevan un radar en el orto y son tan pero tan efectivas que no sé porqué no las convocan para detectar pelotudos en los aeropuertos. Sería un gran servicio para la comunidad.

Ellas viven para saber, traer y llevar la información por todo el barrio. Esto incluye todo tipo de sucesos acompañados de sus propios condimentos y cortando lo que sobra. Claro que “aquello que sobra” seguramente es lo que hace darle un rumbo totalmente distinto a la historieta que ellas quieren y “necesitan” armar.

En fin. Volviendo entonces al momento citado anteriormente, cuando la conciencia y el alma nos vuelven al cuerpo, resulta que ya estamos cruzando la calle con las bolsas en la mano y ella caminando a nuestro lado hablando sin parar.

Por lo tanto, queda demostrado que algunas veces, cuando estamos a punto de decir “NO” (léase, “NO señor carnicero, no me de ese pedazo de carne putrefacta, por favor”) , tenemos obligadamente que decir que “SI” para poder salir lo antes posible de aquel lugar y deshacerse inmediatamente de la vieja chota en cuestión.

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2 comentarios en “SiNo

  1. Es cierto, coincido.
    Escracho a Nelly, vecina sumamente insoportable del edificio que, como buena correveydile, te para en la puerta, aunque estés apuradísimo, para sacarte la mayor cantidad de información posible.
    Yo la esquivo con excelsa maestría la mayoría de las veces, pero algunas no me puedo escapar de su lengua viperina.

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